Strict Standards: Only variables should be assigned by reference in /home/groizard/public_html/plugins/content/responsivemedia/responsivemedia.php on line 29

Lo que necesitas es amor

En noviembre de 1993 recibo una llamada de Videomedia (con quién ya había trabajado en muchos otros programas y galas televisivas) para tapar un hueco en el equipo de montadores  del programa "Lo que necesitas es Amor" presentado por Isabel Gemio, sin duda el programa revelación de los años 1993-1994, seguido por más de 8 millones de espectadores, cifra que hoy es prácticamente imposible de alcanzar en la televisión española. Por aquel entonces ya había trabajado como guionista en TVE, Telecinco, La 2, y ya presentía que pronto se iba a agotar mi faceta como editor de vídeo. 

Sin embargo, nunca imaginé lo que aportaría a mi experiencia como guionista y director, mi trabajo de montador en "Lo que necesitas es amor". 

 

Mi incorporación fue de la noche a la mañana. Por aquel entonces había tres tipos de montadores en el programa de Isabel Gemio. Los montadores de los vídeos que llamábamos "caravanas". Los montadores de los vídeos importantes, "demostraciones de amor", "recreaciones"; y el montador del programa final donde se unían todas las piezas y se daba el acabado final que horas después emitía, la noche de los domingos, Antena 3. 

Entré montando caravanas, después terminé montando caravanas y vídeos importantes, y finalmente terminé montándolo todo yo solito. Entonces pensé: ¿A qué más puedo aspirar como montador de programas de televisión

El programa se montaba en un par de días... (je, je, je) La tarde de los miércoles entraba en vídeomedia a eso de las 3 y me ponía a las órdenes de Luís Guridi, realizador de exteriores, y a eso de las 8... ¡8 AM del Jueves! terminábamos de montar los vídeos, en la mayoría de los casos. 

La otra jornada comenzaba los sábados a eso de las 10 AM, y terminábamos a las 11AM, ¡del domingo!, también en el mejor de los casos. Codo con codo con el director y realizador del programa, Paco Díaz Ujados, (uno, por no decir el primero, de mis grandes maestros en el medio), nos desayunábamos un programa grabado de unas 3 horas y media (creo recordar) que dejábamos en dos horas escasas de duración. Lo interesante en mi formación curricular era que el trabajo de montaje no era un corta pega de vídeos, ni una postproducción al uso donde añadir efectos, músicas y sintonías... No. El auténtico y delicioso trabajo era construir con Paco el mensaje, la historia, la película de cada uno de los casos que semana tras semana se resolvían en el programa como si se tratara de una revisión final del guión de una película. Porque los invitados no tenían guión, contaban sus casos como podían, e Isabel los reconducía también, pero faltaba esa gran revisión de guión final que descubrí, gracias a Ujados, en el montaje. 

Este fue el último vídeo recreación del último programa que hicimos con Isabel Gemio: "Amor bajo las bombas". Y fue también el último programa de televisión en el que participé como editor postproductor de vídeo, o mejor y más bonito dicho: como montador. Vi romperse tantas parejas, tantos llantos, tantos reencuentros, que cuando mi novia me pidió en matrimonio... Dije rápidamente que ¡Sí! - Daños colaterales del oficio, supongo.